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Centro de Formación Pavoni

La responsabilidad social para nosotros es muy importante, como fundación sin ánimo de lucro que somos. Entendemos que formando técnicos de calidad, especializados y que consigan una titulación oficial, facilitamos la incorporación de estas personas a puestos de trabajo de calidad. Así, nosotros entendemos la formación como un instrumento, un medio para luchar contra el grave problema del desempleo actual y el riesgo de exclusión social que éste acarrea como consecuencia. Por otro lado, y en consonancia con lo anterior, intentamos que el acceso a esa formación sea siempre gratuita y accesible para nuestros alumnos. Sin ir más lejos, en el pasado 2014 el 100% de los cursos que hemos realizado han sido gratuitos para los participantes siendo subvencionados por la Consejería de Empleo de Castilla la Mancha y cofinanciados por el Fondo Social Europeo.

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Concepto de Evaluación

Concepto de Evaluación

Concepto de Evaluación

El concepto de evaluación se viene utilizando en gran cantidad de contextos. A lo largo de nuestro día a día, cada uno de nosotros está evaluando las diferentes cosas o situaciones con las que se encuentra desde cómo ha estado el restaurante donde hemos ido a comer hasta cómo se ha desarrollado el programa televisivo que vimos ayer por la noche. Por tanto, podemos determinar que la evaluación está inmersa en nuestro día a día con un gran aporte de subjetividad.

Etimológicamente, evaluación proviene del término: valere: evaluación, valoración. En este sentido se muestra la vinculación cuantitativa a la que ha estado sometida la evaluación a lo largo del tiempo.

Pero por otro lado se puede hablar de evaluación desde la perspectiva anglosajona que divide la evaluación en evaluation (de objetos) y assessment (personas), reflejándose la necesidad de diferenciar la evaluación dependiendo de lo que se esté evaluando. No es lo mismo evaluar un producto, es decir, en el sentido de si funciona bien o mal, que la evaluación de un alumno/a en la que intervienen diferentes factores tanto conceptuales, como actitudinales, de habilidades, destrezas, etc.

Desde esta perspectiva, la Real Academia Española define el término evaluar como «señalar el valor de algo» «estimar, apreciar, calcular el valor de algo».

Hay muchas definiciones que se refieren a la evaluación desde un punto de vista puntual, estático, enmarcado en un momento determinado. Sin embargo, la evaluación debe entenderse como algo dinámico, y en este sentido se puede definir como un proceso inmerso en el propio proceso formativo de recogida de información que establece el grado de consecución de unos objetivos marcados para un grupo de alumnos/as, y que sirve como base para la toma de decisiones.

La evaluación debe estar en todo el proceso, de manera que en cualquier momento, el formador o docente, pueda adaptar la formación a las características de sus alumnos/as de forma que al final se alcance el objetivo propuesto para tal acción formativa.

Se concibe la evaluación como un instrumento de enseñanza y de aprendizaje: se aprende en la medida de que se es capaz de reconocer lo que se sabe y lo que se desconoce, y también en la medida en que se reconocen las dificultades que plantean determinados conceptos o la utilización de algunos de los procedimientos objeto de aprendizaje.

Por otro lado, es preciso no sólo evaluar el proceso de aprendizaje del alumno/a, si no que es necesario evaluar el papel del docente a través del grado de satisfacción de los alumnos/as así como, si ha alcanzado los objetos propuestos en la acción formativa…, todo ello encaminado hacia la mejora de la calidad educativa.

Quedando definido el concepto de evaluación es necesario hacer mención a los principios que lo sustentan.

Los principios de evaluación están diseñados para ayudar el evaluador a enfrentarse con el problema del error, el cual puede producirse en cualquier momento del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Principalmente se pueden  producir dos clases de errores: el que se asocia al error de medición (fiabilidad) y el que se produce porque la información no es apropiada para los juicios y decisiones que se han de tomar (no validez).

En este sentido, una prueba de evaluación es fiable cuando al ser aplicada en distintos contextos a las mismas personas se obtienen unos resultados similares, teniendo las mediciones un cierto grado de estabilidad y consistencia.

Por otro lado será válida si realmente mide para lo que estaba destinada a medir.

Los principios de la evaluación afirman que:

  • Las fuentes de error se pueden identificar. El primer principio que deben guiar las actividades de evaluación es que se pueden identificar muchas fuentes de error, lo que hace que éste se puede prevenir.
  • El error se puede minimizar. Quizá sea el principio más importante de la evaluación. Cuántos más errores se prevengan, más posibilidades se tendrán de obtener una información que sea válida y fiable.
  • El error se puede estimar. Ninguna información evaluativa es perfectamente fiable o válida ya que está sujeta a múltiples factores, como por ejemplo, las condiciones del contexto que pueden alterar la recogida de información. La preocupación del evaluador es tener una información que sea lo más fiable y válida posible, teniendo la posibilidad en ocasiones de saber el error que se está cometiendo.
  • Se puede «vivir con» el error. Aunque la información contenga error se puede usar si se interpreta con cuidado. O menor por supuesto, cuanto menor sea el error, la información será más útil y los juicios que se hagan desde ella, más fiables.
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